¿Que hago si mi empresa me despide?

Lo primero que debemos hacer ante un despido es saber valorar de qué tipo de despido se trata.

Básicamente existen tres tipos de despido, el despido disciplinario, el despido objetivo o el despido improcedente.

El despido disciplinario, es aquel en que el empresario ejerciendo su poder sancionador decide despedir a un trabajador por un incumplimiento grave de sus obligaciones laborales.

El despido objetivo, es aquel despido fundamentado en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. La primera hace referencia a la rentabilidad del negocio mientras que las demás lo hacen a la productividad o eficiencia de la empresa.

El despido improcedente, es aquel despido que la empresa, con independencia de la causa, reconoce la improcedencia del mismo y abona al trabajador la indemnización máxima.

Actualmente la Ley no recoge que el empresario pueda reconocer de forma explícita la improcedencia del despido, pero a pesar de ello sigue siendo una práctica habitual.

Ante un despido reconocido como improcedente por la empresa, y siempre que no se motive en causas discriminatorias, el trabajador deberá valorar si el cálculo de la indemnización por despido es correcta. Si efectivamente es así, la posibilidad de recurrir judicialmente la decisión de la empresa no comportará ningún tipo de beneficio adicional.

Caso diferente es cuando el despido es disciplinario o despido objetivo. En ambos casos el despido debe ser causal, es decir que exista una causa real que justifique dicho despido.

La carta de despido debe recoger los hechos que lo motivan y la fecha que ha de tener efecto.

Ante la decisión de la empresa, el trabajador debe valorar si los motivos que recoge la carta están fundamentados, o por el contrario, el trabajador no está de acuerdo con la causa del despido.

Si se aceptan como válidas las causas de despido, es recomendable que se recurra a un profesional que compruebe que las cantidades recogidas en el finiquito son correctas, y si el importe de la indemnización también es correcta.

Sólo se tiene derecho a indemnización, a razón de 20 días por año trabajado, en caso de despido objetivo, ya que el despido disciplinario no comporta ningún tipo de indemnización.

En caso de no estar de acuerdo con la causa de despido alegada por la empresa, tanto en el caso del despido objetivo como del disciplinario, es conveniente recurrir a un profesional que valoré las posibilidades de interponer una reclamación judicial contra ese despido.

La reclamación judicial de despido, que debe interponerse en el plazo de 20 días hábiles desde la fecha de efectos del despido, puede acabar:

1)   En un acuerdo entre la empresa y el trabajador en los términos que ambas partes fijen.

2)   En una sentencia que reconozca la procedencia del despido, que es cuando ha quedado demostrado o bien el incumplimiento del trabajador, en caso de despido disciplinario, o bien que las causas objetivas de la empresa son ciertas, en caso de despido objetivo.

3)   En una sentencia que reconozca el despido como improcedente, porque no se ha acreditado, o bien el incumplimiento del trabajador en el despido disciplinario, o bien las causas objetivas alegadas en el despido objetivo.

También se puede calificar el despido improcedente porque no se hayan cumplido con las obligaciones formales requeridas para comunicar el despido.

La declaración de improcedencia del despido dará lugar al abono de una indemnización de 45 días por año, para lo periodos que vayan desde la contratación hasta el 11 de febrero de 2012, y de 33 días por año desde el 12 de febrero de 2012 hasta la fecha del despido.

LLÁMENOS AL 932098109

By |2013-01-28T09:52:30+00:00octubre 5th, 2012|Uncategorized|0 Comments